
Recuerdo que…
Estaba sentada frente a mi PC y que llevaba puesta una de tus camisetas. Recuerdo también haber escuchado el ruido de la puerta y sentir que llegabas a casa, escuche como subías las escaleras poco a poco y pude ver que al llegar a mi lado, te pusiste tras la silla y que cogiéndome por la cintura te inclinaste para besarme…
Me preguntaste como me había ido la noche y cuando empecé a contarte…No se, supongo que debiste de pensar, que sentado estarías mucho mejor, así que me cogiste en voladas y apartando un poco las cosas que habían en la mesa, me sentaste en ella mientras tu lo hacías en la silla, quedando justo entre mis piernas.
Yo te explicaba mientras tú acariciabas mis piernas y de tanto en tanto besabas mis rodillas, supongo que la sensación me gustaba ya que recuerdo que empecé a notar como mi entrepierna empezaba a humedecerse…Tu apoyabas la cabeza en ellas, creo que ni escuchabas, solo sonreías…Cuando te pregunte porque lo hacías me dijiste…
…¡¡Tienes las bragas mojadas!!
No dijiste nada más, abriste mis piernas un poco más y acercaste tu cara, era como si quisieras ver más allá de ellas, oler…me excitaste mucho y no pude evitar abrir mis piernas aun más…
…¡¡Llevas las que me gustan!!
…Se transparentan cuando se mojan.
Y acercándote, empezaste a besar mis bragas, cuando sentí tus labios en mi sexo, me excite si cabe aun más, y tu seguiste lamiendo, succionabas te llevabas toda esa humedad y la saboreabas…
No podía más, quería y necesitaba más, tu lengua por encima de mis bragas, recorriendo todo mi sexo, tus dedos colándose por debajo de ellas y la presión de tu nariz en mi clítoris cuando chupabas, me estaba haciendo enloquecer.
Se que quería quitarte la ropa pero…ya no atinaba, estaba en un punto en que no sabía si quitarte la camisa, cogerte la polla o simplemente acercarte a mí para que presionaras y rozaras mi sexo y así abandonarme al placer de sentirte.
¡¡Pero no me dejabas!!
Querías hacerme sufrir.
Sonreías…me besabas, me apretabas pero te separabas.
Podía ver como te ibas quitando la ropa poco a poco, primero la camisa, luego los pantalones y a la misma vez me ibas susurrando al oído cuanto te gustaba mi sabor y lo que querías hacer…
Era como si cada sonido que hacías, se convirtiera en parte de mi, como si tus palabras se trasformaran en esos jugos que minutos antes habías saboreado y que ahora con la punta de tu pene ibas recogiendo.
Se que intente coger tu pene para penetrarme yo misma, pero tu cogiste mis manos…
…No…Solo mira.
Así que me quede mirando y sintiendo como la acercabas, como recorrías de arriba a bajo mi sexo, como entrabas despacio, hasta tocar con tus testículos mi sexo.
Ya no podía resistir más y me eche hacia atrás, recuerdo que me agarraste por las caderas que juguemos en la silla del escritorio, que me hiciste darte la espalda…
Fue tan real, que cuando desperté, estaba tan mojada y tan a gusto que intente quedarme dormida otra vez a ver si daba la casualidad que volvía a soñar otra vez contigo…






